ESCRITOR MANEJÓ MÁS DE 500 MILLAS PARA DARLE UN BOTELLAZO A UNA JOVEN DE 18 AÑOS QUE LE DIO UNA MALA RESEÑA A SU LIBRO
El aspirante a autor británico Richard Brittain soñaba con convertirse en un novelista de renombre. Con la esperanza de recibir críticas constructivas, compartió una versión inacabada de su novela en línea. Entre los pocos comentarios que recibió, uno se destacó, no por su dureza, sino por su simplicidad. Una adolescente llamada Paige Rolland comentó sarcásticamente: “¡Estaba aburrida de aburrimiento leyendo esto!” Mientras que la mayoría lo habría descartado, Brittain no podía dejarlo pasar. Esa sola línea se convirtió en una obsesión, pudriendo dentro de él hasta que se retorció en algo mucho más oscuro que el orgullo herido.
Impulsado por una inquietante necesidad de venganza, Brittain rastreó a Paige a través de su perfil de Facebook. Descubrió que ella trabajaba en una tienda de comestibles en un pequeño pueblo de Glasgow, Escocia, a más de 800 kilómetros de su casa en Londres. En un acto escalofriante que conmocionó tanto a las autoridades legales como al público, Brittain viajó todo ese camino bajo la apariencia de un comprador común. Cuando vio a Paige almacenando estantes, tomó silenciosamente una pesada botella de vino… y, en un instante de violencia aterradora, la rompió sobre su cabeza. Ella se derrumbó, sangrando por el cráneo, mientras él se quedó momentáneamente observando las secuelas de su asalto calculado antes de huir de la escena.
Afortunadamente, Paige sobrevivió al ataque, y Brittain fue arrestado rápidamente. El tribunal encontró pruebas abrumadoras de premeditación, y fue sentenciado a 30 meses de prisión. El incidente se convirtió en un sombrío ejemplo de cómo las interacciones digitales pueden convertirse en el horror del mundo real. Lo que comenzó como un comentario en línea pasajero se convirtió en una pesadilla, recordándonos a todos que detrás de cada pantalla hay alguien capaz de acciones impredecibles
