Clara Meadmore, nacida en 1903 en Glasgow, sorprendió al mundo al declarar que nunca tuvo relaciones íntimas. A los 12 años tomó la decisión de no casarse ni tener pareja, y la mantuvo hasta su muerte a los 108 años.
“Siempre estuve ocupada con otras cosas, nunca me interesó el sexo”, confesó. Para ella, la clave de su longevidad fue preservar su independencia y evitar lo que llamaba “un lío”.
